Bajo mi opinión los servicios
sociales constituyen una herramienta básica en cuanto a la mejora de vida de
los ciudadanos y me parece que el rol del educador social es un aspecto
fundamental en los servicios sociales, además el rol de éste lo considero uno
de los más completos en cuanto al trabajo del educador, puesto que puede
acceder a diferentes ámbitos y trabajar en diferentes situaciones.
En cuanto aspectos positivos
considero que el hecho de existir una figura que te informe de las prestaciones
y servicios que se ofrecen a la población, basándose en las necesidades de cada
uno, es ya una ventaja y una herramienta fundamental que satisface a toda la
sociedad. Además, el educador está formado para
observar y detectar las necesidades, los desperfectos o las faltas que se dan
en ciertos contextos, familias, y es por esto que es un personaje crucial
dentro de los servicios sociales. De nada sirve que estos ofrezcan servicios si
no le vale a la población, si no pueden aprovecharlos, en cambio si existe una
figura que se centre precisamente en qué se necesita y como lo necesitan, será
mucho más factible
Hay familias o simplemente personas
que no han tenido la suerte de recibir una educación adecuada, o que el contexto
en el que viven le cierran puertas al exterior y la figura del educador está
ahí para mantener a esas personas en sintonía con la sociedad, no permitiendo
que estos se queden atrás en una sociedad llena de información valiosa para
todos.
El mayor problema que veo en cuanto a
esta profesión, es precisamente la falta de reconocimiento que los
educadores/as tiene de su trabajo, como puesto y como desarrollo del mismo.
Esto se debe en gran parte a la falta de delimitación que tienen sus tareas que
provoca que una gran parte de la sociedad no sepa las funciones tan necesarias
que estos hacen.
Por otro lado también se puede
observar la perdida de la función educativa de este profesional debido a la actual organización de los servicios sociales, que ya prácticamente se
basa en ofrecer, para ganar de cierto modo y no se centran en el estudio de
necesidades y en el valor de las personas, todo es una mera burocratización. Esto provoca, al mismo tiempo, que los educadores sociales pierdan valor en sus funciones, puesto que se los ve como meras marionetas que ya no se centran en la búsqueda del bienestar.
Creo que mi meta tanto profesional
como personal sería el hecho de que se valore al educador/a social como
profesional y que se den méritos al trabajo que realiza, puesto que si se busca
el bien social, la igualdad, el compromiso, la solidaridad, la información de
nuestros ciudadanos y la ayuda y el rescate de los mismos, se necesitan
personas especializadas en materia y dispuestos a cambiar todo esto. También que se diferencia bien entre el trabajo que nosotros realizamos y el que realizan otros profesionales, ya que hay una continua confusión de roles, que desemboca, en ocasiones, en contratos precarios.
Pero importante es al igual que lo anterior, que sea la misma población la que conozca el rol, las funciones de este profesional
de la educación, para que pueda ofrecer los servicios de los que dispone y para
que sea la propia población la que precise su presencia.
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